El Último Speedmaster

El señor Gómez me había pedido un reloj en especial, con características concretas y en un margen de precio muy amplio.


Cuando me llamó me sorprendió mucho su solicitud, aunque el Señor Gómez se define a sí mismo como “Un hombre de negocios” sus 110 kilos de peso y su vida harto sedentaria, me hacían pensar en el uso que le daría a un Speedmaster.


Cuando por fin se lo llevé, este lo vio un segundo y lo metió en una caja fuerte, “Ojalá te sientas cómodo pues ahí te vas a quedar unos 30 años” le dijo al reloj y cerró la caja.

-Y ¿Eso por qué?, Pregunté indignado, ni siquiera se lo probó, ¿Es que no le gusta?

-Me agrada, si eso te preocupa, me dijo sonriendo mientras sacaba la chequera, es exactamente lo que te encargué; pero para mi es una inversión, no un capricho.

Invertir en relojes es un buen negocio.

Ok, tu los compras y los vendes y eso te deja unos pesos, pero si los guardas el tiempo suficiente… Digamos, hasta que la demanda sea más grande que la oferta.


Ok, me lo podría explicar un poquito más despacio, digamos una versión para los que íbamos en escuela pública y aun así nos íbamos de pinta.

-Ahora se están valorizando los relojes finos de los años 30's, es decir de hace 80 años. Si yo comprara un buen reloj nuevo pensando en guardarlo… ya no vería mi dinero, ya que no voy a vivir otros 80 años.

-Por eso te encargue una buena pieza de los 60's un reloj en específico que ya tiene 50 años recorridos, esta en muy buenas condiciones y cuenta aún con su caja y documentos originales, estoy pagando por él más de lo que costó nuevo hace 50 años y estoy seguro que en 30 años más duplicará su valor.

-¿Por qué?…

-Te diré un solo detalle.

-Estos relojes usan un cristal irrompible o mica que ya no se fabrica, este es muy suave y proclive a rayarse. Al no fabricarse más, en unos años se habrán acabado las piezas y los relojes que estén en venta entonces, se verán feos comparados con el mío, que permanecerá guardado y al salir a la venta, lucirá como nuevo.

-Estoy hablando de supervivencia: Este modelo cuando salió a la venta eran 10, 000 ejemplares, por decir algo, pero en 50 años de usos y abusos se han estropeado muchos, y quedan muy pocos en el estado en que se encuentra este.

-Si yo quiero restaurar un reloj maltratado en un grado similar al mío, tengo que encontrar las piezas necesarias, piezas que desde hace 50 años no se fabrican y que solo voy a encontrar usadas de relojes similares que han sufrido un daño irreversible.

-Es decir mi reloj, el día de hoy no es único. Pero llegará el momento en que sea el último en buen estado. Y es entonces cuando lo voy a vender.


Me retiré confundido , preocupado. Por un momento me acordé de Jet Li y su obsesión por ser el “Único", el último.

Me imaginé al Señor Gómez, frente a un ejército de mercenarios, ordenándolos destruir todos los relojes similares al suyo, para poder ostentarse como el propietario del último Speedmaster.

Creo que en verdad es cierto : Veo muchas películas y no se nada de negocios.


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